Ernesto Maruri Psicólogo Clínico Pamplona Orientación Psicoanalítica
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"LO HARÉ MAÑANA, PASADO MAÑANA...": POSTERGACIÓN I
(2005)

Dejar algo para más tarde una y otra vez, cuando hace sufrir y dificulta el desarrollo personal y profesional, es un síntoma a tratar. El problema es que el postergador también retrase el momento de enfrentarse a su problema. Se puede posponer: estudiar para un examen, hacer una llamada, redactar algo, hacer un trabajo, pedir, atreverse a..., decir que..., buscar trabajo, independizarse, formar pareja, tomar una iniciativa, llevar a cabo un deseo importante, decidir-elegir, etc.

Burka y Yuen, en “El hábito de posponer” (Vergara), describen el ciclo de la postergación. (El inconveniente de este libro es que se queda en la superficie y apela a la fuerza de la voluntad y a tareas para curarse, lo cual puede servir a quienes presentan de modo leve el síntoma, pero a quienes lo tienen más enraizado, no les será útil: los desanimará. La postergación es un reflejo de un conflicto más interno que requiere tratamiento.)

Ciclo repetitivo infernal de la postergación:

1.-Comenzaré pronto esta vez. (Gran esperanza. Creo que será con mínimo esfuerzo, casi espontáneo.)

2.-Tengo que comenzar pronto. (Ansiedad y presión por empezar; hay tiempo y esperanza, aunque menos.)

3.-¿Qué ocurre si no empiezo? (Debí haber empezado antes. Culpa, lamentos. Estoy haciendo otras cosas, pero no esto. No puedo disfrutar de lo otro que hago en vez de lo que debería hacer. Espero que nadie se dé cuenta, qué vergüenza, Lo ocultaré.)

4.-Todavía hay tiempo. (Ilusión mágica de que todo se resolverá).

5.-Algo anda mal en mí. (Es mi culpa.)

6.-Alternativa final: hacer o no hacer. 6a) Lo hago. (A última hora. Muy deprisa. No era para tanto: puedo. ¿Por qué c... no empecé antes? Sólo hay que lograr terminarlo.) 6b) No lo hago: No soy capaz de hacerlo. Ya no hay tiempo. Qué horror. Qué alivio medio agobiante cuando ya es un hecho que no lo haré. Es demasiado tarde.

7.-Nunca más postergaré. La próxima vez será distinto y podré.

En la postergación, pueden darse varios miedos (algunos, paradójicos): Miedo a que salga mal (fracaso) o, lo contrario, miedo a que salga bien (éxito) y no estar a la altura de lo conseguido. Miedo a toparme con mis propias limitaciones y capacidades. Miedo a crecer, a la independencia. Miedo a la unión afectiva. Miedo a tomar mayores responsabilidades. Miedo a disfrutar. Miedo a dejar de hacer esperar a otro. Miedo a perder la batalla por el control. Miedo a renunciar al “goce” sufriente y rebozante que se obtiene al postergar. Miedo a hacer realidad lo que uno quiere. Miedo a moverse para desparalizarse. Miedo al deseo.

En otro miniartículo (si no lo demoro para siempre), veremos qué conflictos se ocultan tras la postergación. En gran parte, son causas inconscientes, por eso la mera fuerza de voluntad es insuficiente para cambiar.
2005

Ernesto Maruri Psicólogo Clínico Pamplona Orientación Psicoanalítica